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Memorias del 68 (Una pequeña crónica)

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Escrito por: Julio Alcántara y Sómacles

8:00am: Me asomo a mi ventana. El panorama no es del todo agradable, se vislumbra la civilización al infinito, escucho los pájaros mañaneros cantar y me reconforto. Sé que será un largo día.
9:00am: Con la taza de café en la mano, me entero de las últimas noticias mundiales. Francia ha perdido contra Italia. Lo tomo de menos. Únicamente el recuerdo de la noche anterior, me hace perder el apetito por la información. Acudo a mi librero y consulto a un viejo conocido. Heidegger.
9:30am: Mientras mis ojos pasean por las palabras del texto (como un velero que disfruta su estancia en altamar, serena y apasionadamente), escucho los ladrillos de mi perra. Quiere que la saque a pasear, pero estoy preocupado pos asistir a una exposición que me encargaron. Abren temprano y cierran temprano, así que decido ponerme mi vestuario social.
10:00am: Trayecto a lo inalcanzable, mi mente se encuentra sumida en profundos pensamientos. Las manos al volante son la típica imagen, un microcosmos hecho costumbre. Empiezo a idear la crónica que voy a entregar del evento. Pero la crónica en sí es la que me empieza a idear.
Y aún es difícil de comprender las luchas estudiantiles de los 60`s, suenan tan extrañas y lejanas, en la actualidad no encuentro motivo por el cual se hubiese forjado tal unidad y perseverancia en la búsqueda de un objetivo por parte de los estudiantes; cuando la vida de un estudiante del siglo XXI es más independiente y desinteresada de su entorno.
10:30am: Al parecer el tráfico es mi amigo. Una par de trompetazos, espero a que termine de pasar el vendedor de cigarros, ajusto el coche en drive, y acelero lentamente, como si cada segundo que me tomo al hacerlo, lo disfrutara en lo profundo de mí ser.
Pero la reflexión no para y me es complicado dejar de hacerme a la idea de esos héroes de antaño, sigo creyendo que los tiempos –al menos a nivel ideológico- han cambiado, me es impensable una Facultad con tanta efervescencia, estudio y reflexión, en torno a los temas de importancia para el país y el mundo. Ahora los estudiantes sólo nos remitimos a asistir a clases, hacer tareas y amigos, pocas cosas son las que le dan cohesión al universitario actualmente, sino es por los pumas sería complicado reunir a tantos estudiantes.
11:00am: Mi destino, en la distancia, es lejano. En el pensamiento, cercano. Mientras mi ojo se deposita en la plaza de las tres culturas, escucho a la multitud gritar y se me eriza la piel del sólo pensar en la multitud de personas reunidas, gritando al unísono. Lo dionisiaco se hace presente. No hay cabida para el diálogo. Es como si el sonido del helicóptero fuera la mampara de esa frágil división: ser de dialéctica, de movimiento, de letra, de pensamiento y ser antivalórico, antinómico, caótico y fatalista.
Un joven de aproximadamente 18 años de edad, se ofrece a limpiar mi parabrisas, pero me niego. Tal parece que me hace una seña con su brazo. Lo alza mostrando el codo.

11:30am: Estaciono el coche, el Sol se encuentra ahora casi a noventa grados. Prefiero el arrullo de la sombra, que es como la vigía muda de los grandes descubrimientos, ha visto, incluso, una manzana caer. Algo me cae en la cabeza, llevo mi mano a la coronilla y pienso que estaría en orden un desayuno, tal vez, una ensalada de frutas.
Es tan importante como las ideas trascienden a los hombres, éstos últimos fallan, se equivocan, mueren, etc., pero las ideas sobreviven en el tiempo y su vigencia es inagotable; es impresionante como los ideales de grandes teóricos y prácticos, han perneado cambios importantes a nivel mundial.
12:30pm: Terminando de desayunar, me encuentro de nuevo reflexionando sobre la crónica que tengo que entregar. Botas y marcha. Tanques y rifles. Pancartas y voz. Es la liberación, la época del color. Adiós al blanco y negro. Mi voz vale porque la he hecho valer. Soy dueño de mis decisiones. Marx y las cinco tesis filosóficas del buen Mao, son el estandarte de una época que no volverá.
Pero tampoco ese jugo de manzana del desayuno me caerá tan bien como antes. Así pienso en el tiempo, como si pudiera controlarlo. Por lo menos se que el tiempo y el espacio son conceptos dados a priori en mi consciencia. ¡Vaya! ¡Alivio! Y me encamino hacia la entrada del museo, cámara preparada y deseosa de ser mi tercer ojo, el que todo lo ve.
12:45pm: Tomo fotos del material museográfico presente, murales, banderines, portadas de revistas viejas (¿lo viejo es lo presente?), videos con Carlos Monsiváis, reflexiones y anécdotas. El arte empieza a florecer, las ideas –tímidas al principio- (oh si, eterno principio de las cosas) se asoman a lo lejos.
El eco de mis pensamientos es como el eco de mi voz al preguntar al vigilante por el sanitario. Necesito, necesito, ¡pero necesito pensar! Bueno, estoy hecho de necesidades, perdónenme, hasta eso se pone en una crónica, o ¿no, Tucídides? Casualmente escucho los primeros segundos del Réquiem de Mozart en mi mente.
1:00pm: Día lluvioso. El sonido de las gotas de agua en el suelo es algo nostálgico, así como la exposición montada. El propio nombre lo dice: Memorial del 68. Es un recordar más allá de los hechos acaecidos. Es una invitación a la reflexión, a la identificación con la nacionalidad, o por lo menos, así dice la plaquita.
Pero en parte lo creo, no es tan sencillo identificar los símbolos o fechas que le han dado forma a nuestra idea de nación; en parte ello a de ser lo más complicado. Pero sin duda alguna de los hechos de más relevancia para el país en el siglo XXI está el movimiento del 68, ya que dar forma a el país al menos a nivel universitario o de educación nacional misma, llevaba muy poco tiempo, por mucho desde la segunda mitad del siglo XIX.
Sin duda alguna el que los estudiantes se hayan unido en pos de algún objetivo en México, del mismo modo en que ello les paso a algunos países europeos, habla de cierto nivel de reflexión y debate por parte de los estudiantes; en sentido de que ya no se nos colocará más a la saga de los cambios intelectuales e ideológicos del mundo. Para fraseando a Octavio Paz, por primera vez los mexicanos somos contemporáneos del resto del mundo.
2:00pm: Se me ocurre que estoy en un refrigerador. Tal vez en el congelador. Incluso algo me dice que podría estar loco. No, no estoy loco, pero tal vez me gustaría estarlo. Al fin que nadie les hace caso. ¿Y por qué digo que estoy en un congelador? Bueno, de cierta forma, los hechos y el memorial, conservan como paquetito de supermercado, la matanza del 68. Ahí está, a la luz de todos, y solo pocos se animan a checar su fecha de caducidad. Caducó hace 40 años, pero qué rico sabe.
Siendo cuarenta años en los que México ha adquirido mucho mayor madurez; los sucesos que comenzaron con el movimiento estudiantil del 68, son el principio democratizador el país, que acabará culminando con la transición democrática del 2000, en la que el partido hegemónico pierde el gobierno a nivel federal.
3:00pm: Unas jóvenes norteamericanas pasan a mi lado, viendo la exposición. Ipod a la vista, bermudas, lentes oscuros, acento, cuerpo, todo. Especialmente me llamó la atención una pelirroja de facciones finas y bonitas formas
Interesante, es corroborar aún hoy que en gran parte de los cambios que se han dado en el país los intelectuales son de los actores principales de la historia, y ahora no podía ser la excepción con la inclusión de Carlos Monsiváis y Elena Poniatowsca, que sus crónicas son primordiales para entender el curso de dicho movimiento.
3:30pm: Es una exposición abundante, meritoria de desmenuzar en el concepto a la misma. El discurso de Barros Sierra, hubiera convencido hasta Montaigne, que en nada creía. En verdad apabullador. Educación y libertad, conceptos trillados pero necesarios en los hechos modernos. Oratoria, eufemismo de sofismo. ¿Pero, qué le vamos a hacer?
Tan necesario es hoy como ayer la reivindicación de la sociedad, las carencias son las mismas y parece incierto que Barros Sierra haya dicho eso hace 40 cuarenta años.
4:00pm: Las chicas norteamericanas terminaron de ver la exposición muy rápido, yo apenas voy a la mitad. Esta es la liberty moderna, la nueva socialité. Me quedé pensando en las primeras minifaldas. Las mujeres no cambian, pero los hombres tampoco; los anhelos son los mismo y las luchas no se han acallado del todo.
4:30pm: De nueva cuenta suena en mi mente el Réquiem de Mozart. Obra maravillosa, sin duda alguna. Melancolía de nueva cuenta. El congelador empieza a afectarme. En la frialdad de los hechos no me encuentro. No es clasicismo, pero tampoco romanticismo, es un punto medio, diría Goethe. Mientras me imagino el acto de represión del gobierno de Díaz Ordaz, como ópera a la muerte. La cámara lenta se mueve en la armonía de la no comunicación, de la fuerza bruta, del retorno al estado de naturaleza de Hobbes, de la anarquía de Kropotkin.
Es cierto, la beligerancia con la que se usó la fuerza pública contra los estudiantes fue desmedida y atroz, se les olvido por un momento que eran estudiantes y no una guerra contra un enemigo.
5:00pm: Bien decía Hegel, que el espíritu absoluto se desarrola en la historia, que todos formamos parte de la unidad. Pero se considera a Hegel un idealista, duramente criticado por los materialistas, Él no sufrió la represión de un régimen autoritario. Él veía fácilmente al cielo, no sentía el peso de la labor obrera sobre sus hombros, forzándolo a ver al suelo. No es de arriba abajo, sino de abajo a arriba. Discrepancia. Pluralismo. Víctimas de la Política.
¡Larga vida a Marx! ¡Viva la revolución Cubana!; consignas que se convirtieron en estandartes en el movimiento estudiantil del 68, que fueron más que frases, símbolos; por medio de los cuales los estudiantes se identificaron y lograron hacerse de un ideal. Se les olvidó a nuestros gobernantes que por principio México está hecho de ideales, desde la misma conquista, hasta el ideal modernizador del milagro mexicano (etapa de la posguerra).

5:30pm: Estas imágenes se superponen en mi imaginación. Después de la muerte no hay nada, nuevamente, eterno retorno. ¿Dónde quedaron la racionalidad, el optimismo, la ilustración? Después del día sigue la noche, los ojos se cierran al inevitable cansancio. Ya no hay patrones, elementos a seguir. Se olvida el ser. Política es la Reina triunfante en los hechos históricos. El poder ciega. Reprime las nuevas ideas a conveniencia. Es el ocaso de los nuevos ídolos.
Pero las nuevas ideas son la estructura de la construcción del futuro, sin una renovación en la vida, las cosas caducan y mueren; sin los grandes virajes en la forma de pensar la vida y el mundo, las cosas hubieran quedado estáticas y por lo mismo la evolución en el conocimiento humano se hubiera estancado.
Como estudiante mexicano de la Universidad Nacional Autónoma de México, reconozco el fruto del esfuerzo pasado, por el que principios educacionales se han defendido, como el de gratuidad y laicidad en la educación, sin los cuales quedarían también olvidadas las leyes de reforma, el espíritu de los científicos del Porfiriato, pero sobre todo nos olvidaríamos que sobre esas ideas de a formado México, son sus virtudes y defectos, es un país liberal –en el sentido político del concepto-, que realiza grandes esfuerzos por promover la equidad entre los individuos promoviendo la educación, salud y la ciencia.
El mañana nunca muere y el futuro es ahora, si nos olvidamos de nuestra historia estaremos condenados a repetir los errores del pasado; es tiempo de replantear el futuro con conciencia histórica.

Written by libertymoderna

September 21, 2008 at 1:52 am

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